Ya no es sólo que comamos demasiada comida precocinada, congelada y comida basura en general, que también, sino que incluso cuando podemos degustar un saludable plato de verdura o un rico guiso preparado con ricos y naturales ingredientes, no lo masticamos y digerimos con la suficiente pausa, pudiéndose generar así una serie de perjuicios para nuestro organismo.
Estos perjuicios los podríamos dividir en tres tipos:
-En la boca: la saliva que segrega nuestras glándulas destruye muchas bacterias, pero a ésta le tenemos que dar el tiempo suficiente para actuar, masticando y dando vueltas a los alimentos con calma.
-En el estómago y en el intestino: si comemos con tranquilidad vamos a posibilitar que nuestros jugos gástricos vayan apareciendo de forma progresiva y nos ayuden a disolver la bola alimenticia, posibilitando de esta manera una digestión más liviana,
-En el cuerpo: el masticar a gran velocidad implica que no podamos asimilar la mayor parte de las beneficiosas propiedades y nutrientes de la comida que ingerimos.